martes, 13 de abril de 2010

/LA VOZ DE LOS MAYORES. NUESTROS BARRIOS. 10 NOV. 09/

EL LIBRO “LAS CENIZAS DE CRISTO” DE UN PERIODISTA MALAGUEÑO


Mi libro es un grito contra la violencia, contra la incultura, contra el fanatismo, contra los extremismos, contra la infamia y contra la muerte”. Así sintetizó el contenido de su libro “Las cenizas de Cristo. El enigma de Mena” el periodista malagueño Pedro Luiz Gómez, de quien fui compañero durante mi andadura por “Sur”, en la presentación de ese libro que le ha ocupado veinte años de su vida. La presentación estuvo presidida por el vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, y por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre Prados. Esto propició que no faltaran en el acto quienes dijeran que precisamente el Cristo de la Buena Muerte había logrado lo que apenas pudo hacer la política: que Chaves y de la Torre apareciesen afablemente juntos. En su libro, Pedro Luis Gómez se refiere a la quema de iglesias y conventos de mayo del año 1931, un mes después del advenimiento de la II República. Una de esas iglesias fue la de Santo Domingo en Málaga, donde se veneraba la imagen del Cristo de la Buena Muerte de Mena, patrono de la Legión Española desde el año 1927. Intentó salvar a la imagen de la quema el escultor e imaginero Paco Palma García, que tenía su taller en la victoriana calle Cobertizo del Conde. No pudo, aunque una leyenda y Pedro Luis dicen que la talla no se quemó. De todo esto trata el libro en cuestión.
Sea como fuere, no está de más traer a colación a título de recuerdo lo que meses atrás abordamos en “La Voz de los Mayores” sobre estas “cenizas” de Cristo. Que Paco Palma García recibió el encargo de la Cofradía de Mena de rehacer el desaparecido Cristo de la Buena Muerte. Para ello el escultor diseñó un nuevo taller ahora en el Ejido y cuando iba a levantarlo, murió de un infarto en 1938. Pero sus hijos y sobre todo su hijo Paco Palma Burgos, como me dijo otro de los hijos del escultor, José María, autor por cierto de la estatua en bronce del cardenal Herrera Oria existente junto a la Catedral, pusieron manos a la obra que había diseñado su padre y levantaron casa y taller en el Ejido, concretamente en el número 18 de la calle Puerto Parejo. Pero ese trozo de calle, que tantos antecedentes históricos tenía en Málaga, lleva hoy el nombre desconocido para la gran mayoría de victorianos de Julio Mathias, donde está a punto de abrir sus puertas la nueva sede de la Tercera Edad del Barrio de la Victoria.
Y allí fue, en el nuevo taller de los Palma, donde el hijo mayor Francisco Palma Burgos, realizó el actual Cristo de la Buena Muerte que le había sido encargado a su padre; el modelado lo hizo Palma Burgos en el taller de Cobertizo del Conde, pero la imagen y su trono entero los materializó en el taller de Puerto Parejo en el Ejido. Para el Cristo le sirvió de modelo un gitano malagueño conocido por “el Sopas”. El nuevo Cristo de Mena hizo su primer desfile procesional por las calles de Málaga en el año 1942. Los Palma vendieron su casa-taller del Ejido en 1947; fue luego guardería infantil y después taller de carpintería. Finalmente la edificación fue demolida en los años 80 del siglo pasado, cuando se urbanizó la calle Puerto Parejo y se cumplimentó el PERI del Ejido con el complejo urbanístico San Telmo y la Plaza Lex Flavia Malacitana.

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